El pasado 26 de noviembre, echó el cierre la 54ª edición del Festival de Cine de Gijón. Un evento que, a pesar del paso del tiempo y de que el cine no atraviesa por su mejor momento, sigue movilizando a multitud de adeptos. Ya sea para conocer las propuestas más interesantes y ajenas al mercado más comercial, o para revivir la experiencia de ir al cine -olvidada por algunos-, las salas volvieron a llenarse.

Durante esta semana, el cine revivió con fuerza en la ciudad asturiana, saliendo del centro comercial al que se ve reducido en la actualidad, para concentrar su actividad principalmente en el Teatro Jovellanos, los Cines Centro y La Laboral. Como suele ser habitual, se inició en la jornada matutina con la australiana Girl Asleep, de la debutante Rosemary Myers, dentro de la sección Enfant Terribles, una sección que no solo inicia a los más pequeños en el mundo de los festivales, sino que también les da la oportunidad de dar su veredicto sobre aquellas que más han disfrutado. En esta ocasión, el premio recayó en la rusa Savva de Max Fadeev, una historia de aventuras con la que seguro más de un joven espectador se vio identificado.

Pero fue el sábado cuando se dio el pistoletazo de salida al festival. La sección oficial de este año contó con títulos interesantes de directores de renombre como Andrei Konchalovsky, Jan Hrebejk o Kenneth Lonergan, entre otros. Konchalovsky, con el irónico título Paradise, presentó su nuevo trabajo ambientado en la Segunda Guerra Mundial, cuyo apartado técnico y crudeza pudieron recordar a La Lista de Schindler. Este abrumador relato recibió de parte del jurado el premio a la Mejor fotografía y a Julia Vysotskaya el de Mejor actriz.

Fuente: Drife

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Sin embargo, una de las películas que movilizó a un mayor número de espectadores fue Manchester by the Sea, de Lonergan, que se hizo con el premio especial del jurado. El director volvió a presentar un complejo drama familiar como ya hiciera en Puedes contar conmigo (2000) o Margaret (2011). Además, su protagonista, Casey Affleck, hermano del celebérrimo Ben Affleck, se alzó con el premio al mejor actor.

Dentro de la sección oficial, fue Glory, de Kristina Gozeva y Petar Vachanov, la que se alzó con el premio a la mejor película, así como el de mejor guión. Fiel al estilo marcado por la aclamada The Lesson, en la segunda película de esta trilogía vuelven a plasmar una irónica mirada al mundo actual así como a los elementos que la conforman.

Fuente: Festival del Film Locarno

Fuente: Festival del Film Locarno

El Festival no se redujo solamente a la sección oficial y a la sección Enfants Terrible, sino que ofreció propuestas para todos los gustos y edades. Por ejemplo, en la sección Gran Angular, estuvo presente La doncella, el último trabajo de Chan-Wook Park -conocido mundialmente por Oldboy– y Yourself and Yours de Hong Sang-Soo, un director que no podía faltar tras ganar la edición del año pasado con Ahora sí, antes no y que llegaba esta vez tras ser galardonado con la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián.

Otra sección bastante popular y que tampoco defraudó este año fue AnimaFICX, dedicada al cine de animación, no menos importante por la técnica, y la cual trajo títulos de auténtica calidad. Como suele ser habitual, países con etiqueta en el mundo de la animación, como Francia y Japón, no faltaron a la edición. La jeune fille sans mains de Sébastien Laudenbach daba color a una historia basada en cuentos de los hermanos Grimm, mientras que el país nipón presentó In this Corner of the World y La tortuga roja, ambas de temáticas bien distintas. Si bien la primera cuenta cómo vivió de primera mano el pueblo japonés el lanzamiento de las bombas de Hiroshima, la segunda es una sobria reflexión sobre la vida cargada de simbolismo. No obstante, fue la canadiense Window Horses de Ann Marie Fleming la que finalmente se hizo con el galardón de mejor película.

Fuente: Vancouver International Film Festival

Fuente: Vancouver International Film Festival

Tampoco fueron pocos los asistentes a la sección Géneros mutantes, en la que estuvieron presentes títulos que no dejaron indiferente a nadie. Este año, los zombies se “comieron” parte del protagonismo de la sección con películas muy innovadoras en su temática, a pesar de lo manido del tema. Este fue el caso de Train to Busan y de la película de animación Seoul Station, dos películas coreanas de Yeon Sang-ho. A pesar de ser películas distintas, la relación es más notable en cómo se trata al zombie en cuestión, mezclando las mejores características del monstruo “descerebrado” y creando una figura particular. También de zombies, aunque marcando distancias frente a las primeras, fue la película británica The Girl With All the Gifs, un zombificado drama que cuenta con la figura del híbrido -mitad zombi, mitad persona- como protagonista.

La nota grotesca de la sección la aportaron dos títulos concretos: Swiss Army Man y The Neon Demon. La primera llegaba tras ganar en el pasado Festival de Sitges y, en ella, Daniel Radcliffe deja atrás su papel de Harry Potter para interpretar a un cadáver. Por su parte, The Neon Demon tiene como protagonista a una Elle Fanning, que tiene que lidiar con las envidias del mundo de la moda de Los Ángeles. Dos títulos a priori muy diferentes, pero que son capaces de traspasar fronteras pocas veces vistas en el mundo del cine.

surtseyfilms

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Además de estas secciones, como suele ser habitual en el FICXixón, también se dieron cabida a otras proyecciones de títulos nacionales, cortometrajes de lo más variados, exposiciones con el cine como eje central e incluso conciertos. De esta manera, como en otras ediciones, el festival se acabó convirtiendo en una auténtica fiesta de la cultura y a la que el público respondió con su asistencia incluso a las actividades más experimentales. Así, tras el éxito de este año, nadie puede dudar que hay festival para rato.

Texto en colaboración con Ana Pérez Murias