1966, el desierto. Un italiano de generosa silueta y apellido Leone grita “acción”. Clint Eastwood prende un purito, aspira el humo, tuerce el gesto. Eli Wallach, a las riendas de una diligencia, parlotea. El sol destruye el paisaje, un amasijo de tierra y cauces por los que el agua se arrastra en tardes de tormenta. Levanta reflejos sobre los campos de sal, y colinas se precipitan sobre un mar antiguo. Los picos configuran acantilados semejantes a los colmillos fosilizados de una bestia antigua. ¿Estados Unidos? Algunos de los western más importantes de la historia se rodaron en Almería.

Pero el Big Bang llegó con Lawrence de Arabia (1962), gracias a la inestable situación política de la Jordania de la época, donde el director David Lean había planeado captar el desierto. Durante las décadas siguientes, grandes cineastas trajeron sus cámaras a Almería atraídos por el paisaje, los bajos costes y la posibilidad de soslayar los códigos morales del Hollywood de entonces. Desde Dive queremos acercarte al territorio cinematográfico español más clásico.

Hubo años en que al desierto de Tabernas se le conocía como el Hollywood europeo. Allí rodó su Trilogía del dólar Sergio Leone (Por un puñado de dólares, de 1964; La muerte tenía un precio, de 1965; y El bueno, el feo y el malo, de 1966), con un entonces poco conocido Clint Eastwood de protagonista, acompañado de tipos tan ásperos como el (casi) siempre malvado Lee Van Cleef y Eli Wallach (quizá el verdadero protagonista del cierre de la saga: el bandido Tuco). A estos tres largos los siguió en 1968 Hasta que llegó su hora, donde Leone unió un reparto estelar encabezado por Henry Fonda, Charles Bronson y Claudia Cardinale.

Después vino un aluvión de western protagonizados, entre otros, por los entrañables Bud Spencer y Terence Hill o la estrella italiana Franco Nero, a quien Tarantino recuperó en 2012 para Django desencadenado. En el desierto se establecieron actores y figurantes procedentes de todos los rincones de España. Con el tiempo, el género western decayó, los escenarios envejecieron y Hollywood puso sus cámaras y dólares en otros territorios. Pero los poblados del oeste, los cortijos y los barrancos permanecieron. Son historia del cine cerca de tu hogar.

Un destino ineludible en el desierto almeriense es el parque temático Oasys Mini Hollywood, situado a un lado de la Nacional 640 en Tabernas. Nació como Yucca City, a partir de los escenarios diseñados por Carlo Simi para el rodaje de La muerte tenía un precio. Tras la grabación de El bueno, el feo y el malo, algunos extras que habían participado en los rodajes compraron el decorado y lo publicitaron como atracción turística. Puede visitarse (miles de personas lo hacen cada año) a cambio de un puñado de euros. Cincuenta años después de su construcción, el parque ofrece, aparte de la posibilidad de moverse por escenarios míticos, espectáculos de atracos y bailes de can can en el saloon, y hasta un zoo y piscinas.

A pocos kilómetros de distancia, los escenarios Texas Hollywood surgieron gracias a un acuerdo alcanzado entre Sergio Leone y empresarios locales, y con el tiempo han acogido numerosas producciones de cine y televisión (incluyendo a la longeva Doctor Who). Actualmente pueden visitarse el pueblo del oeste original, un poblado mexicano, el fuerte Fort Bravo y un campamento indio. Los recorridos se amenizan con paseos en calesa, saloon, espectáculos de caballos, y tiroteos protagonizados por especialistas de cine. Incluso puedes pasar la noche en una cabaña de madera dentro del parque.

Son muchos más los parajes en Tabernas donde se rodaron western, pero describirlos daría para llenar las horas posteriores a la cena junto a un fuego en el desierto. Quédate con sus nombres: el ancho derrubio de la rambla Lanújar, el paraje de badlands en torno de rambla Alfaro, la elevación (junto a la autovía A-92) del Tablazo, la sierra de Alhamilla, a medio camino entre Tabernas y el sur de la provincia…. Están todos en el mapa que desde Dive hemos elaborado para ti.

Entre Tabernas y Cabo de Gata se encuentra el Campo de Níjar, una de esas áreas del Levante español donde el blanco de los invernaderos lo llena todo. Por algo fue una de las principales localizaciones de la serie Mar de plástico. Su principal punto de interés western es el pueblo de Albaricoques, que se convirtió en el mexicano Aguascalientes para La muerte tenía un precio. Sus calles (muchas de las cuales llevan ahora los nombres de sus ilustres visitantes de los años sesenta) acogieron el duelo final ambientado con música de reloj de cuerda entre Lee Van Cleef y Gian Maria Volonté. Leone incluyó a las señoras del pueblo como figurantes. A muchas se las ve de luto en la película, tal cual vestían en su día a día, en recuerdo de familiares muertos en las minas de Rodalquilar.

Alrededor de Albaricoques, en medio de un desolado paisaje de tonos rojizos inmortalizado en El bueno, el feo y el malo, se encuentran los cortijos de El Campillo, que hoy es alojamiento rural, y del Fraile, semiderruido hito del patrimonio andaluz donde se produjo el crimen de Níjar, suceso que inspiró el drama de Lorca Bodas de sangre (1931), y escenario del monasterio en El bueno, el feo y el malo donde Wallach y Eastwood se reponen tras una dura travesía por el desierto.

Y qué mejor manera de terminar este recorrido que junto al Mediterráneo. A él nos asomamos desde el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, quebrado vértice de la península ibérica labrado en roca volcánica. Sus paisajes dieron forma, en las dunas de la playa de las Amoladeras, al desierto por el que Rubio (Clint Eastwood) agoniza en El bueno, el feo y el malo. En el Playazo de Rodalquilar, los pistoleros cruzaban los páramos en diligencia, muy cerca de un mar que no se intuye en pantalla. Y en el Cortijo de la Hoya Altica, hoy rodeado de invernaderos, ayer Sentencia (Lee Van Cleef en El bueno, el feo y el malo) masacraba a una familia por dinero. Se trata de un litoral preservado y de belleza dramática, que ofrece una larga lista de atractivos más allá de su relación con el mundo del cine.

Ahora el viento de Levante arrecia. Nubes de arena se elevan sobre el territorio y el polvo se adhiere al sudor de tu rostro. El sol queda oculto, pero el ambiente es sofocante. Pasas la lengua por los labios y no obtienes más que polvo. El viento trae un silbido. Y algo más. Algo…misterioso. ¿El aullido de un coyote, los acordes de una composición de Ennio Morricone…? Quizás el viento te arrastre al interior de España. A lugares, lejos ya de Almería, donde se rodaron otras grandes escenas de la historia del western. ¿Deseas conocerlos?

En Dive tenemos listos para sincronizar western como El bueno, el feo y el malo, Hasta que llegó su hora, y Por un puñado de dólares. ¿A qué esperas para bucear en todos los secretos y curiosidades de estos clásicos rodados en Almería?

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Fuente: TMDB