El lenguaje del cine tiene mucha influencia en los espectadores y, aunque podríamos escribir sobre qué es un salto de eje o el raccord (podéis encontrar una divertida explicación de estos términos gracias a Muchachada Nui), ahora nos referimos a esas frases e incluso idiomas que se han colado en nuestro vocabulario de cada día.

Puede que para acabar hablando como un elfo tengamos que ser muy frikis, pero algunos fans de Tolkien son capaces de entender el quenya, el sindarin o la lengua oscura a la perfección. El Señor de los Anillos quizás a algunos nos pille ya un poco lejos, porque ahora los más frikis hablan dothraki, uno de los idiomas principales de Juego de Tronos. Otros quizás sean capaces de escribir en aurabesh “que la fuerza te acompañe”. O los más trekkies puede que hablen Klingon y cuando quieran teletransportarse de la oficina a la playa suelten “beam me up, Scotty”. No hace falta aprenderse todos estos idiomas para notar la influencia que tiene en nosotros la manera de hablar de ciertos personajes. Frases míticas del cine y las series de televisión como “ya están aquí” de Poltergeist o “se acerca el invierno” de Juego de Tronos o términos como pagafantas o spam, forman parte de nuestro vocabulario colectivo. Quizá no hayamoss visto la producción a la que hace referencia cierta frase, pero todos sabemos de dónde viene.

Precisamente, en algunos casos hemos perdido el origen de ciertas expresiones. En la webserie Paquita Salas, sus protagonistas preguntaban “¿eso qué es la spam? Yo no tengo cuenta de spam” y para responderles nos tenemos que remontar a la Segunda Guerra Mundial, ya que spam es un tipo de carne enlatada que se hizo muy popular durante la época. Pero ¿qué tendrá que ver un tipo de carne enlatada con los emails no deseados? La culpa la tienen los Monty Python, que en 1970 representaron un divertido sketch en el que un cliente de un restaurante intentaba pedir un plato sin spam

 

Debido a la influencia de Cómo conocí a vuestra madre, algunos habrán usado en alguna ocasión la frase “¿conoces a Ted?” para intentar ligar, cambiando Ted por el nombre del amigo en cuestión. Esta frase fue ideada por Barney Stinson, seguramente el personaje más citado de la serie. Suyas son frases como, “ponte traje”, “esto va a ser LEGEN…espera..DARIO”, o “acepto el reto”. Esta última ha tenido mucho más tirón en su idioma original (“Challenge Accepted”) e incluso dio origen al famoso meme de Internet. Barney, además, es el creador de The Brode Code (El código de los colegas) y aunque el término bro ya se usaba con anterioridad para definir la amistad entre dos hombres (bro, proviene de brother), muchos artículos consideran que la palabra ha sido popularizada gracias a la serie. Otra comedia sobre colegas que ha influenciado nuestra forma de hablar es Friends. Quizá no tengamos la oportunidad de decir frases como, “nos estábamos tomando un descanso” o “eres mi langosta”, pero seguramente sí que hemos imitado a Phoebe alguna vez diciendo “me encantaría, pero no quiero” o hemos gritado “pivot!” (giradlo) cuando hemos tenido que subir algún mueble por las escaleras. Además, a  Friends le debemos una palabra que está muy de moda: friendzone. Esta palabra, que surgió en la primera temporada de la serie cuando Joey aconsejaba a Ross que confesara sus sentimientos hacia Rachel,  hace referencia a ese amigo que quiere más que una amistad con alguien. En español hemos traducido esto como pagafantas, apodo que surgió a raíz de un video viral, pero que se popularizó debido a la película de Borja Cobeaga. Este término se ha hecho tan común que incluso en varias películas y series donde usan el término friendzone, en la version inglesa, se ha traducido como pagafantas en español.

Otra de las series más citadas es Los Simpson. “Mmm…rosquillas”, “multiplícate por cero”, “sin tele y sin cerveza, Homer pierde la cabeza”, “¡Quiero mi bocadillo! ¡Quiero mi bocadillo!”… podríamos encontrar mil ejemplos de frases populares, ya que esta familia amarilla lleva cerca de treinta años hablándonos todos los días. Una palabra que quizá no sea tan reconocible de la serie es “meh”, utilizada para mostrar indiferencia ante algo, y, sin embargo, se le reconoce el mérito de la popularidad de esta expresión.

Si ya nos parece que los adolescentes en la vida real hablan raro, los de las series lo hacen en un idioma de otro planeta. Nadie habla como en Buffy Cazavampiros o Dawson Crece y nadie es capaz de soltar tantas referencias a la cultura popular como Rory Gilmore y su madre Lorelai. Dawson Crece ha sido criticada varias veces porque sus protagonistas, a pesar de tener quince años, hablaban como si tuvieran más de treinta. En Buffy, aunque a veces hablaban de forma más adulta, algunas expresiones sí que fueron introducidas en el vocabulario adolescente (especialmente entre sus seguidores) como el uso de much después de un adjetivo (bored much), o el uso de adjetivos en forma de sustantivos (what’s with the crazy?). Aunque si hay un lema que los fans de Buffy repiten mucho sería el de ¿Qué haría Buffy?, que se popularizó mucho en inglés bajo las siglas WWBD (What Would Buffy Do?) y que fácilmente puede ser utilizado para otros personajes como Batman, o Blair de Gossip Girl.

Quizá todo esto os parezca blablablá, pero también hay una curiosidad con esta palabra. En inglés se traduce por blah, blah, blah y, tanto en español como en inglés, hace referencia a un discurso vacío y sin sentido. Lo curioso es que en inglés existe un sinónimo que se suele utilizar mucho: yadda, yadda, yadda. Y sí, también proviene de una serie de televisión, ya que esta expresión fue inventada en Seinfeld e incluida en el vocabulario anglosajón posteriormente debido a la influencia de dicha serie. Otra palabra que se ha incluido en el vocabulario inglés ha sido la de catfish, que se refiere a la acción que realizan aquellas personas que fingen ser otras en Internet. Este término se ha popularizado a raíz de un documental, que más tarde se adaptó como programa para la cadena MTV.

Nos despedimos hasta el próximo artículo. Os esperaremos con un café, o como diría Dale Cooper en Twin Peaks “a damn fine cup of cofee”